Mons. Marcel Lefebvre 

Marcel Lefebvre nació en 1905. En 1923 entra al Seminario Francés de Roma. Doctor en filosofía y teología de la Pontificia Universidad Gregoriana, es ordenado sacerdote el 21 de setiembre de 1929. Tras pasar un año como vicario en un suburbio obrero de Lille, ingresa en la congregación misionera de los Padres del Espíritu Santo. En 1932 es enviado en misión a Gabón, luego nombrado superior del escolasticado de Mortain (Francia), en 1945.

Consagrado obispo el 18 de setiembre de 1947, es nombrado vicario apostólico de Dakar y delegado apostólico para el África francófona y Madagascar en 1948. En 1955 es hecho arzobispo de Dakar. En 1960 es nombrado Asistente al Solio Pontificio y miembro de la Comisión preparatoria del Concilio Vaticano II.

En 1962, después de haber sido nombrado obispo de Tulle (Francia) y consultor de la Sagrada Congregación para la propagación de la fe, es elegido Superior General de su congregación, que entonces contaba con más de 5000 miembros.
En 1968 renuncia a sus funciones con motivo de un Capítulo extraordinario de aggiornamento. Tiene 63 años. A petición de seminaristas, funda en 1970 la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con la aprobación de obispo de Friburgo (Suiza).

El seminario transferido a Ecône recibe una visita canónica en 1974. Pasmado por las declaraciones de los visitadores romanos en materia de fe, redacta una declaración fechada el 21 de noviembre de 1974.
Este documento, ampliamente difundido por la prensa, conduce a una supresión de la Fraternidad sin que se observaran los procedimientos canónicos. Mons. Lefebvre la considerará ilegal y no la tendrá en cuenta. En julio de 1976 Mons. Lefebvre recibe una suspensión a divinis por haber ordenado sacerdotes con posterioridad a la prohibición romana. Se suceden los años de controversias con Roma. Frente a la disposición de la Santa Sede, que promete darle un sucesor pero sin darle garantías, Mons. Lefebvre consagra cuatro obispos el 30 de junio de 1988.

Invocando el estado de necesidad grave que sufre la Iglesia, realizará lo que denominará “operación supervivencia de la Tradición”, en aras de salvaguardar el sacerdocio y los sacramentos católicos, y sin atribuir a los obispos consagrados ni jurisdicción, ni misión canónica. Junto a Mons. de Castro Mayer y los cuatro nuevos obispos, es sancionado con una excomunión que considera injusta e inválida como las precedentes censuras. Mons. Lefebvre pasará sus últimos años en Ecône, hasta su muerte acaecida el 25 de marzo de 1991. Allí descansa.

Sobre su tumba y a su solicitud se ha esculpido como leyenda: « Tradidi quod et accepi, he transmitido lo que he recibido ».

Monseñor Marcel Lefebvre, a semejanza de santa Juana de Arco, ha sido el instrumento de la divina Providencia para hacer frente a la devastación de la Iglesia, sacudida por la peor crisis de su historia, misión ante cuya evidencia, Monseñor mismo quedó sorprendido " según declaró humildemente en el sermón de las consagraciones episcopales de 1988 "
"(...) Últimamente, el sacerdote que está encargado del Priorato de Bogotá me ha traído un libro sobre las apariciones de Nuestra Señora del buen Suceso, a una religiosa, que tuvieron lugar en un convento de Quito, Ecuador. La Virgen dijo a esta religiosa:" Durante el sigo XIX y la mayor parte del s.XX los errores se propagaran cada vez más en la Santa Iglesia y la llevaran a una situación de catástrofe total. Las costumbres se corromperán y la Fe desaparecerá"... Pido disculpas por no continuar el relato de esta aparición, pero en ella se habla de un prelado que se opondrá totalmente a esta ola de apostasía y de impiedad, y preservara el sacerdocio preparando buenos sacerdotes. Haced vosotros la aplicación si queréis, yo no quiero hacerlo, yo mismo me he sentido estupefacto leyendo estas líneas." ( Econe, 29-6-88)


El sueño de Dakar:

"Si el Espíritu Santo permite que redacte estas consideraciones espirituales me habrá permitido realizar el sueño que me hizo entrever un dia en la Catedral de Dakar: frente a la degradación progresiva del ideal sacerdotal, transmitir en toda su pureza doctrinal, en toda su caridad misionera, el sacerdocio católico de Nuestro Señor Jesucristo tal como lo transmitió a sus apóstoles y tal como la Iglesia romana lo ha transmitido hasta mitad del siglo XX."

 

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Padre Pio junto a Monseñor Lefebvre

La Fraternidad y 4 Obispos


La Fraternidad Sacerdotal San Pío X es una sociedad de vida común, fundada por Mons. Marcel Lefebvre, legítimamente erigida en la diócesis de Friburgo el 1º de noviembre de 1970 por Mons. Charrière, obispo de dicha diócesis.
Ha sido objeto de una carta laudatoria de parte de la Sagrada Congregación para el Clero fechada el 18 de febrero de 1971.
Posee actualmente 6 seminarios (en Suiza, Alemania, Francia, Estados Unidos, Argentina y Australia). Con más de 150 prioratos en 31 países en los que ejercen su ministerio cerca de 500 sacerdotes, la Fraternidad San Pío X se empeña en que multitud de católicos conserven la Tradición y la transmitan a las jóvenes generaciones que descubren respecto a ella un interés cada vez mayor. Los sacerdotes de la Fraternidad celebran exclusivamente la misa tradicional, llamada “de San Pío V”, en latín, lengua sagrada de la Iglesia romana. Su oposición a las novedades introducidas por el Concilio Vaticano II reportó a Mons. Lefebvre y a sus sacerdotes numerosos agravios y varias condenaciones de parte de la jerarquía eclesiástica desde el 1975. No obstante las penas y censuras, la obra no ha dejado de desarrollarse, acreditando por su vitalidad su condición de rama viva de la Iglesia católica.


Mons. Bernard Fellay:  nació en Suiza el 12 de abril de 1958. Creció cerca del seminario de Ecône, al que ingresó en octubre de 1977. Ordenado sacerdote el 29 de junio de 1982, seguidamente fue nombrado Ecónomo General de la Fraternidad. Toma a su carga la capellanía de diversos grupos de jóvenes, se empeña en el ministerio parroquial y realiza distintos viajes apostólicos en países de misión. El 30 de junio de 1988 es consagrado obispo y conserva sus funciones de Ecónomo General hasta su elección como Superior General de la Fraternidad en julio de 1994. Fue reelegido para un segundo mandato de 12 años en julio de 2006. Mons. Fellay habla fluidamente francés, inglés, alemán, italiano y castellano.



Mons. Richard Williamson: nació en Londres el 8 mars 1940. Diplomado de la universidad de Cambridge, inicia su carrera en la esfera académica. Convertido del anglicanismo, entra al seminario de Ecône en octubre de 1972. Ordenado sacerdote el 29 de junio de 1976, desempeña sucesivamente las funciones de profesor del seminario, sub-director y más tarde director del seminario de los Estados Unidos. Es consagrado obispo el 30 de junio de 1988. Conserva su cargo de director del seminario Santo Tomás de Aquino en Winona (Minnesota). En 2003 es nombrado director del seminario de La Reja, Argentina. Mons. Williamson habla inglés, francés, alemán y español, y conoce la lengua italiana.

 
Mgr Bernard Tissier de Mallerais: nació en Sallanches, Haute-Savoie, el 14 de setiembre de 1945. Concluidos sus estudios universitarios, entra en el seminario Saint-Pie X en Friburgo, Suiza, en octubre de 1969. Es ordenado sacerdote el 29 de junio de 1975 en Ecône. Es nombrado profesor, luego sub-director y finalmente director del seminario de Ecône. Más tarde ocupará el cargo de Secretario General hasta 1996. Seguidamente se le encarga la preparación de una vida de Mons. Lefebvre, lo cual cumple con un largo y paciente trabajo de investigación. El libro sale a la luz en 2002. Mons. Tissier de Mallerais reside actualmente en el seminario de Ecöne. Habla francés, inglés y alemán, y conoce la lengua castellana.



Mons. Alfonso de Galarreta: nació en España el 14 de enero de 1957. Emigra con su familia a Argentina. Entra en el seminario de La Plata en 1975, donde permanecerá por tres años. En octubre de 1978 se enrola en el seminario de Ecône. Fue ordenado sacerdote por Mons. Lefebvre en agosto de 1980 en Buenos Aires, Argentina. Fue sucesivamente profesor del seminario de La Reja, Argentina, y de 1985 a 1988, Superior del Distrito de América del Sur. Recibió la consagración episcopal el 30 de junio de 1988. En 1989 es nombrado director del seminario de La Reja y en 1994 Superior de la Casa Autónoma de España (Madrid). En 2002 ocupa el cargo de Segundo Asistente de la Fraternidad San Pío X, el que desempeña hasta 2006. Mons. de Galarreta habla castellano y francés, y conoce el idioma inglés.


La verdadera Naturaleza de la Fraternidad
   




La Fraternidad Sacerdotal San Pío X en cifras


  

Comunicado del Superior General de la
Fraternidad Sacerdotal San Pío X


  La excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI.

Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia. Nuestra Fraternidad desea poder ayudar siempre al Papa a remediar la crisis sin precedentes que sacude actualmente al mundo católico, y que el Papa Juan Pablo II había calificado como un estado de “apostasía silenciosa”.

Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de “reuniones” con la Santa Sede, las cuales permitirán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X exponer las razones doctrinales de fondo que ella estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia.
En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica

Menzingen, 24 de enero de 2009
 + Bernard Fellay     

 Carta del Superior General de la Fraternidad San Pío X

 

Queridos fieles

  Como anuncio en el comunicado adjuntado, « la excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre rechazamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI». Esa era la intención de oración que les había confiado en Lourdes, con motivo de la fiesta de Cristo Rey de 2008. Ustedes han superado nuestras expectativas ya que un millón setecientos tres mil rosarios han sido rezados para conseguir de la intercesión de nuestra Señora el fin de este oprobio, que a través de la personas de los obispos de la Fraternidad, pesaba sobre todos cuantos de lejos o de cerca adherían a la Tradición. Sepamos agradecer a la Santísima Virgen, que ha inspirado al Santo Padre este acto unilateral, benevolente y valeroso. Asegurémosle nuestras fervientes oraciones.

Gracias a este gesto, los católicos del mundo entero apegados a la Tradición ya no serán más injustamente estigmatizados y condenados por haber mantenido la fe de sus padres. La Tradición católica ya no está más excomulgada. Aún cuando ella nunca lo haya estado en sí, con frecuencia y cruelmente lo ha estado en los hechos; como la misa tridentina, que nunca había sido abrogada en sí, como felizmente lo ha recordado el Santo Padre a través del Motu Proprio Summorum pontificum del 7 de junio de 2007.

El decreto del 21 de enero cita la carta del 15 de diciembre pasado al Cardenal Castrillón Hoyos, en la que expresaba nuestro apego « a la Iglesia de N. S. Jesucristo, que es la Iglesia católica », reafirmando nuestra aceptación de su enseñanza bimilenaria y nuestra fe en el Primado de Pedro. Yo recordaba cuánto sufrimos por la situación actual de la Iglesia, en que esta enseñanza y este primado son ridiculizados, y agregaba: « Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento anti-modernista y la profesión de fe de Pío IV; aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano II, respecto al cual tenemos reservas». En todo ello tenemos la convicción de permanecer fieles a la línea de conducta trazada por nuestro fundador, Monseñor Marcel Lefebvre, cuya pronta rehabilitación esperamos.

Así, pues, deseamos realizar estas « conversaciones » —que el decreto reconoce como « necesarias » — sobre las cuestiones doctrinales que se oponen al magisterio de siempre. No podemos hacer más que comprobar la crisis sin precedentes que hoy sacude a la Iglesia: crisis de las vocaciones, crisis en la práctica religiosa, del catecismo y de la frecuentación de los sacramentos… Pablo VI, antes que lo hiciéramos nosotros, hablaba incluso de una infiltración de los « humos de Satanás » y de la « autodemolición » de la Iglesia. Juan Pablo II no dudó en decir que el catolicismo en Europa se encontraba como en estado de « apostasía silenciosa ». Poco tiempo antes de su elección al Supremo Pontificado, el mismo Benedicto XVI comparaba a la Iglesia a un « barco que hace agua por todas partes ». Por eso, en estas conversaciones con las autoridades romanas, queremos examinar las causas profundas de la situación actual y proveyendo el remedio adecuado, llegar a una restauración sólida de la Iglesia.

Queridos fieles, la Iglesia está en manos de su Madre, la Santísima Virgen María. Nosotros confiamos en ella. Le habíamos pedido la libertad de la misa de siempre, en todas partes y para todos. Le habíamos pedido que se retirara el decreto de las excomuniones. Le pedimos en nuestras oraciones, a Ella, que es la Sede de la Sabiduría, estos necesarios esclarecimientos doctrinales, de los que las almas perturbadas tienen tanta necesidad. 

 Menzingen, 24 de enero de 2009 

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